La restauración organizada como McDonalds, Vips, TelePizza, Burger King, y una gran parte de los 180.000 locales que existen en España con más de cien metros cuadrados, han optado por imponer el no smoking en sus locales. Los más lo hacen para eludir costes -que pueden superar los 2.000 millones para adaptar los establecimientos- que podrían convertirse en papel mojado si, como piensan, la normativa se endureciera en el futuro y se llegara, como en el caso de Irlanda, a la prohibición total al fumar.

De los cerca de 300.000 bares y restaurantes que existen en España el 60% tiene más de cien metros cuadrados, lo que les obligaría –si permiten fumar- a separar entre zonas de fumadores y no fumadores. Los costes para adaptar un local, aislarlo y fijar una salida de humos, oscilarían entre los 8.000 y 15.000 euros por local, según José Luis Guerra, adjunto a la presidencia de la federación española de hostelería.

Pero el hecho de que cada comunidad autónoma pueda acogerse a la ley general o redactar un reglamento más o menos flexible, dificulta a los empresarios la toma de decisiones. Según sea la afiliación política de la comunidad autónoma es más o menos flexible con la ley. Mientras que Galicia y Cataluña ya han anunciado que serán muy cuidadosos con su cumplimiento. Valencia y Madrid ha redactado los suyos propios y en el caso de Valencia ha sido recurrido en el Tribunal Superior de justifica de Valencia por el ministerio de Sanidad.

Unas comunidades interpretan que el aislamiento de la zona de fumadores con la de no fumadores debe ser total, otras como en el caso de Valencia son más flexibles. En su caso permite en vez de un muro o cristal, la instalación de cortina de aire. Es decir, una instalación de un equipo de aire similar al de las cafeterías con puertas abiertas en la calle para mantener la temperatura en el interior. Incluso algunas compañías han desarrollado dispositivos que afirman que en una sala sin separación son capaces de desintegrar las partículas de humo en suspensión. Esta opción no está contemplada en la norma nacional.

Otro de los problemas con los que se encuentran es para fijar si puede contar o no con zona de fumadores, por encima de los cien metros cuadrados pueden contar con una zona específica para fumadores. Unas comunidades cuentan los espacios de los baños y zonas de accesos y otras en cambio sólo la zona comercial.

Sin contar la excepción de Starbucks, que fue la primer cafetería en España en implantar el prohibido fumar, una norma obligada en la cadena estadounidense, otras firmas como McDonald’s, Burger King, TelePizza han impuesto un no smoking en los restaurantes propios y ha recomendado a sus franquiciados que secunden esta opción, aunque en ellos son en todo momento libres de tomar otra decisión.

En la federación no temen a la caída de las ventas que vengan derivadas en los centros que se declaren libre de humos, ya que no pondrán establecer máquinas de vending, “la caída que sí estimamos se produzca es todo el consumo que lleva parejo el cigarrillo, un café, una copa. Si no pueden fumar en el local quizá los clientes se retraigan”, comenta Guerra. Quienes ya han notado la ley en sus bolsillos son los estanqueros, que desde enero han dejado de vender a la hostelería -el denominado segundo canal- entre un 25% y un 30% de las ventas que años atrás venían realizando.

En una empresa del sector reconoce que la tendencia es ir reduciendo los espacios con humos, “ya que es el propio cliente el que cada vez pide más zona de no fumadores”, afirma el empresario. Desde hoy los locales deben establecer políticas definidas respecto al tabaco o en caso de incumplimiento se enfrentan a multas que pueden oscilar entre los 30 euros si la falta es leve y los 10.000 si es una falta grave.