En los tiempos que corren actualmente, marcados por el alto índice de personas desempleadas en España, y ante las dificultades que existen para poder optar a conseguir un puesto de trabajo por la gran cantidad de candidatos que compiten para obtenerlo, son muchas las personas y emprendedores que se deciden por montar un negocio, y en este escenario el sistema de franquicias desempeña un papel fundamental como fórmula generadora de empleo.

Además, una de las ventajas inherentes a este modelo de comercialización empresarial es que está integrado por una gran variedad de sectores de actividad −y algunos de ellos a su vez por subsectores−, en los que operan distintas enseñas con rangos de inversión para todos los bolsillos. Pero, sin duda, en esta época marcada por la crisis económica y por la falta de financiación –aunque ya aparecen los primeros síntomas que indican que los bancos vuelven a conceder créditos−, quienes quieren poner en marcha un negocio en régimen de franquicia buscan inversiones asequibles, en las que normalmente no se requiere recurrir a financiación, y que les permita funcionar como un autoempleo.

En el estudio “Autoempleo en franquicia”, incluido en nuestra Guía “500 Franquicias de Éxito en España”, definimos claramente qué se considera autoempleo, donde englobamos a todas aquellas cadenas franquiciadoras cuya inversión está por debajo de los 90.000 euros, en las que el franquiciado ha de estar al frente de la gestión del negocio, con una estructura de personal igual o inferior a tres personas incluido él mismo, y que proporciona un salario adecuado, así como ligeros beneficios.

Asimismo, hoy en día hay varios sectores que concentran la demanda de autoempleo en franquicia, y que son en los que más están focalizando su atención quienes quieren convertirse en empresarios franquiciados. En este sentido, la actividad del retail es la que más protagonismo tiene dentro del rango del autoempleo, si bien el sector servicios está irrumpiendo con fuerza en los últimos años, especialmente a través de las marcas de belleza y estética. Mención aparte merece el sector de los servicios inmobiliarios y financieros, que comienza su recuperación después de haberse tenido que enfrentar a unos años muy difíciles de supervivencia y de mantenerse en el mercado, siendo ahora uno de los más demandados para autoemplearse.

También podemos constatar que las comunidades autónomas más pobladas son aquellas en las que existe una mayor demanda de autoempleo, destacando claramente la comunidad andaluza, que aglutina prácticamente la quinta parte de la demanda. Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana le siguen por este orden, constatando que aquellas zonas de España en las que la franquicia está más arraigada son también en las que más puestos de trabajo genera este sistema de negocio, a través de la fórmula del autoempleo.

En definitiva, el autoempleo se ha convertido ya en una de las principales opciones para quienes buscan retornar al mercado laboral, porque está constatado que el 95% de quienes demandan una franquicia disponen de 90.000 euros o menos para invertir. No obstante, antes de realizar esa inversión, hay que asesorarse bien, consultar con expertos, recabar mucha información y no dar el paso de firmar el contrato hasta no estar completamente seguro: el negocio de franquicia de autoempleo va a ocupar todo el tiempo del franquiciado, por lo que ha de elegir una actividad que le guste y una marca con la que se identifique y se sienta cómodo trabajando.