La capital se ha convertido en pionera de la moda al tener, ya a pleno rendimiento, una de las cuatro escuelas de negocio que existe en empresas de un sector que, sólo en España, representa el 1,3% del PIB nacional. Covadonga O’Shea, presidenta del Instituto Superior de Empresa y Moda (Isem), lidera el proyecto. Y no está sóla. Compañías como El Corte Inglés, Inditex, Loewe, Lancôme o Cortefiel avalan el programa, así como representantes de firmas como Christian Dior, L´Oreal, Agatha Ruiz de la Prada o Lagerfeld Gallery. Talento creativo y negocio por fin se dan la mano.

En enero de 2002 se despedía del mundo de la moda uno de los grandes: Yves Saint Laurent. Entre los motivos de su retirada se puede contar la amenaza de bancarrota que se cernía sobre su compañía. Y es que la alta costura está en crisis desde hace varios años. Cada vez menos personas están dispuestas a pagar auténticas fortunas por trajes de leyenda. El pret-a-porter y la introducción del diseño en artículos más allá de las prendas de vestir, se han convertido en el salvavidas empresarial de estos artistas. Las estrategias de márketing y los planes de empresa entran de lleno en el mundo de la moda.

Para cubrir esta necesidad de aunar creatividad y negocio, el Instituto Superior de Empresa y Moda (Isem), creado en 2001a instancias de la Fundación Tecnomoda, ofrece un programa Executive MBA en Empresas de Moda. En palabras de su presidenta, Covadonga O’Shea, el plan de estudios une dos realidades: el talento creativo y la empresa, que piden a gritos un acercamiento mútuo. En todo el mundo sólo hay otras tres escuelas de negocios de moda que ofrezcan una formación semejante. El programa académico comienza con un repaso a la cultura y la moda en los últimos dos siglos. Destaca un tema dedicado a Balenciaga, como arquitecto de la moda.

Estrategias de negocio. También se tocan las relaciones de la moda con otras artes como la gastronomía, la arquitectura y el interiorismo. Más adelante también se tratan las áreas de producción, la industria textil y la industria de la cosmética y la fragancia. Pero no sólo se trata de colores y tejidos «que se llevan». O’Shea habla de las tendencias económicas más vanguardistas del mercado. Y el grueso del MBA se centra en las estrategias de negocio.

En España, sólo el sector de las prendas de vestir representa un 1,3% del PIB, con un tejido industrial de 5.320 empresas y una facturación, en 2003, de 8.000 millones de euros. La industria de la moda se compone por: confección masculina, femenina, infantil, intima o de baño, en piel, calzado, joyería y marroquinería. Sin incluir las incursiones que hacen los diseñadores en otras áreas como el diseño de mobiliario, papelería o ropa de hogar.

Precisamente del entorno de los diseñadores provienen algunos de los profesores del MBA: Agatha Ruiz de la Prada, Lagerfeld Gallery, Inditex, Shiseido, L’Oreal o Christian Dior, son algunas de las empresas en las que trabajan.

El máster cuenta con once cátedras de la fundación Tecnomoda que proporcionan los profesores, becas, prácticas en las empresas y convenios académicos para los alumnos. También contribuyen a la creación de un Centro de Investigación y Conocimiento y patrocinan la biblioteca del ISEM.

Las empresas que tienen la titularidad de las cátedras son: Cadena, Loewe, Lancôme, Saga Furs of Scandinavia, LVMH, Inditex, Grupo Cortefiel, IBM, Natura Bissé, El Corte Inglés Folli Follie. Algunos de sus directivos imparten clases en el MBA.

Por último, el máster toca el marketing, la comunicación y el periodismo de moda. Desde las empresas de lujo a los desfiles y las ferias internacionales. Un 15% de los alumnos por promoción es licenciado en periodismo, y un 24% trabaja en comunicación.

Uno de los últimos temas es «La creación de una imagen de marca: el poder de una identidad». ¿Cómo se crea un slogan para un vestido?